Lunes, 13 de octubre.- En estos tiempos de crisis política,
social y económica, los periodistas nos preguntamos ¿qué es lo objetivo? La
información periodística está basada, en primer lugar, en el buen juicio, en el
sentido común; luego, en postulados éticos y morales de democracia, libertad
que dan origen a transmitir la verdad de los hechos que suceden en cualquier
parte del planeta. ¡El periodismo está siempre al lado de la verdad!
En los regímenes militares, el periodista por su naturaleza
pacífica enmarcada en la verdad, naturalmente era contrario a los gobiernos
dictatoriales por los abusos y atropellos a los derechos fundamentales contra
los ciudadanos, con excepción de algunos pseudo-comunicadores los llamados
"coordinadores laborales" que se vendieron a los gobiernos de facto.
El periodista no le teme a la verdad y es capaz de dar su
vida por ésta. En realidad la está dando cada vez que está en el lugar de los
hechos, que escribe lo objetivo que está sustentado en basamentos de
acontecimientos veraces, no inventados o faltos de verdad. Toma los hechos, los
investiga, los analiza y, hace un juicio de valor para transmitirlos con
honestidad. Esta es la brújula que debería guiar siempre al periodismo.
Existen tres niveles de receptores de la información: los
entendidos, (especializados en materias relacionadas con la economía, la
política, lo social, la tecnología, etc.), luego los ciudadanos bien informados
que leen, no sólo periódicos o revistas, o ven la tele, sino que investigan y
que, también leen libros que ilustran mejor. Finalmente están los
desinformados, que son la mayoría de las masas, que asimilan todo lo que la
información audiovisual o escrita les ofrece.
Los medios de comunicación, parece que no saben que la
responsabilidad de informar implica orientar y educar. A estas alturas de
nuestra crítica realidad nacional, con el fin de lograr el rating, informan,
desinforman y confunden al conjunto de la población mayoritaria, porque han
perdido (o nunca han tenido) los postulados que rigen la veracidad de la
información y de la noticia. Le dan el mismo tratamiento al esnobismo, al
crimen, a la política, venga de donde venga, están haciendo un periodismo
“amarillista” con el grave daño moral que la sociedad acarreará.
Un ejemplo claro, es cómo canales de televisión dan sus
informativos con noticias y juicio de valor sobre acciones del gobierno
nacional, que evidentemente son contrarias a la ciudadanía (como índices falsos
sobre la inflación o los hechos recientes en el departamento de Pando
completamente falaces en un montaje macabro planificado desde los ministerio de
Gobierno y de Defensa); pero inmediatamente después de dar la noticia aparece
en el mismo canal y a la misma hora un spot propagandístico del gobierno
elogiando los planes (..?) económicos y la política gubernamental (caso Evo
cumple).
Vivimos una guerra de baja intensidad, o es que los medios
de información no se han dado cuenta. Estos medios audiovisuales están fuera de
toda norma ética periodística, porque de todas maneras, tanto la noticia como
con el spot están informando. ¿En qué y en quién podrá creer el receptor del
tercer nivel?
Quienes se venden por unos cuantos o muchos dólares a los
spots del gobierno y a sus argucias y engaños, están confundiendo alevosamente
a la ciudadanía. Las consecuencias de esta inconsecuencia será que nadie les
creerá cuando quieran decir la verdad.
¡Señores de los medios audiovisuales y escritos, no
traicionen la labor sacrificada y arriesgada de camarógrafos, reporteros y
redactores! ¡No es suficiente con la persecución, atropello y amedrantamiento a
los trabajadores de la comunicación! ¡De qué lado están, el lucro dura poco,
los ideales de la democracia y libertad son sustentan a una sociedad!!
Dos periodistas del Washington Post Carl Bernstein y Bob
Woodward, derribaron al gobierno corrupto de Richard Nixon en Estados Unidos en
1974, en el caso Watergate. La verdad proviene de Dios y, si Dios está con
nosotros, ¿quién contra nosotros? No queremos derribar al gobierno actual,
queremos que se imponga la verdad.
¡Colegas periodistas, usemos el sentido común y sujetémonos
a los cimientos de la veracidad que es lo que garantiza la nobleza de la
información! ¡Respetemos a la ciudadanía cualquiera sea su nivel cultural!
¡Defendamos la democracia (no la que está en boca de los gobernantes, porque
eso es fascismo y comunismo, es totalitarismo y autoritarismo! ¡No dejemos de
investigar los hechos hasta conocer la verdad!¡Luchemos con la pluma (que es el
CUARTO PODER DEL ESTADO), en pro de las libertades de expresión de agrupación
de poder invertir y de trabajar en paz!
Saúl D´avila es periodista boliviano.